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ESCRIBIR PARA TEATRO, APRENDIZAJES APLICABLES A REALIDAD VIRTUAL

ESCRIBIR PARA TEATRO, APRENDIZAJES APLICABLES A REALIDAD VIRTUAL

“El teatro no puede desaparecer porque es el único arte donde la humanidad se enfrenta a sí misma.”

Arthur Miller

ESCRIBIR PARA TEATRO

Lugar para contemplar. Esa es la definición original del teatro. ¿Pero para contemplar el qué? Pues una realidad, o más bien una representación de la realidad. Una mímesis, una imitación. El mismo Aristóteles definía la tragedia como la reproducción imitativa de las acciones de los hombres. De las experiencias humanas.

Vamos a conocer un poco más acerca del teatro, sus géneros, elementos, su storyteller, y por último qué aprendizajes podemos aplicar del teatro a la realidad virtual.

 

En sí, la magia del teatro se guía por varios recursos que veremos a continuación para familiarizarnos con este proceso creativo y entender el mecanismo del truco tras la ilusión:

 

  • La catarsis y la anagnórisis. Ambos conceptos proceden del latín y conllevan en su significado el reconocimiento: de una identidad, en el caso de la anagnórisis, o de una emoción, en el caso de la catarsis. Tras identificarse con el protagonista, el espectador, realizando la catarsis de sus propias emociones, hace su reconocimiento – anagnórisis – como ser humano, aceptando su identidad. Ambos son, en sí, descubrimientos. El arte de la dramaturgia puede enseñarnos mucho de nosotros mismos, ya que estudia y representa la conducta humana. El teatro trata de la dimensión social del ser humano y por ello se elabora de forma colectiva, convirtiendo la co-escritura en su esencia. La estructura dramática de los textos, se encuentra directamente influenciada por esta producción colaborativa y recepción colectiva.

 

  • La presencia: El autor Cormac Power, en su tesis doctoral “Presence in play: a critique of theories of presence in the theatre”, define tres tipos de presencia en el escenario: la ficcional (making presence), la aurática (having presence) y la literal (being present). La presencia ficticia se refiere a la medida en que el espectador se siente presente en relación con el entorno de ficción o los personajes de una pieza (como Hamlet). La presencia aurática se refiere a la medida en que el espectador siente una presencia elevada en el actor. Es decir, la presencia o el aura del actor ante los ojos del espectador. Y la presencia literal se refiere al reconocimiento del espectador del marco teatral, donde el espectador puede ser descrito como un testigo de un evento en vivo. La conciencia de la audiencia tanto del intérprete como de ellos mismos se intensifica, no a través de la historia de una pieza o técnicas trabajadas por el artista intérprete o ejecutante, sino por un contexto específico diseñado por el artista intérprete o ejecutante.

 

  • La comedia y la tragedia: son los géneros tradicionales del teatro. La comedia nos presenta conflictos supuestos, situaciones falsas o engañosas y personajes ridículos o caricaturizados que terminan generalmente en forma festiva o inusitada. La tragedia, por el contrario representa el conflicto sostenido entre un personaje heroico y la adversidad ante la cual… sucumbe. También se habla del drama, que trata el mismo tema que la tragedia pero desde un punto de vista más cercano, cotidiano y real.

 

  • Acción dramática: Estas acciones y tramas que se inspiran en el ser humano y su vida, al ser llevarlas al guión teatral, deben convertirse en acciones dramática o si no serían puras actividades. Lo importante no es qué sucede sino cómo sucede lo que sucede.

Dentro del proceso de escritura se va construyendo un mundo posible según determinadas leyes y normas ficcionales, se crean unas expectativas, y se va generando interés no sólo por lo que ocurrirá sino también por lo que ocurrió; se dosifica la información, se establece el modo en que se comportan los personajes; se establece la manera cómo se va a lograr que el espectador vaya adoptando un punto de vista sobre un personaje y se vaya identificando

 

  • La curtain line: una frase o situación que funciona como gancho para crear expectación y suspense y dejar a la gente con ganas de más. En narrativa y cine, este recurso se conoce como cliffhanger. En sí, el recurso es la correcta gestión de la tensión. Para ello el foco necesita encontrarse en la tensión entre los personajes, en el lenguaje y en el desarrollo de estos para que puedan convertirse en personas creíbles.

 

  • El escenario: es el espacio físico en el que se desarrolla nuestra obra. En el escenario se representa y  el espacio y el tiempo teatral. Debe estar estructurado para servir como portal de transporte a otros mundos, como una ventana a la que nos asomamos, y que incluso, atravesamos.

 

  • La escenografía: es el arte de crear los decorados, que son los ambientes en los que se desarrolla una representación dramática. Si antes decíamos que el escenario es nuestra ventana-portal, la escenografía es uno de los elementos más importantes para hacerlo creíble.

 

  • El dramaturgo:Un buen dramaturgo debe ver en lo cotidiano, lo mítico.Ser dramaturgo, no es meramente conocer y usar con pericia dramática las leyes, el diálogo, el conflicto,y demás recursos, sino más bien, tener la capacidad de observar y comprender en profundidad la vida de los hombres y recrearla mediante su arte.Un dramaturgo habla de acción como desarrollo y crecimiento, no como bullicio o movimiento físico.

 

Habiendo visto estos elementos propios de la dramaturgia, pasemos a ver cómo utilizar algunas de las ventajas y enseñanzas de estos elementos para la realización de una experiencia de realidad virtual y sobretodo sus principales puntos en común y diferencias.

 

APRENDIZAJES DEL TEATRO APLICABLES A RV

Como practicante (y amante) de ambas artes, puedo decir que veo muchas sinergias y procesos parecidos entre la realidad virtual y el teatro, aunque también en muchas cosas, difieren.

 

Una de las más evidentes conexiones es la que concierne a  las habilidades interpretativas. Los actores de ambas disciplinas necesitan de memoria suficiente como para no fallar en una “toma” larga, todo debe ir “rodado” sin errores, ya que no hay un fuera de campo o cambio de plano para repetir la escena. Durante el rodaje de Being Sherlock Holmes los ensayos con los actores fueron el elemento clave para que la experiencia saliera “rodada”. En tan solo una mañana, y con ensayos previos de altura de cámara, diálogo de los actores, posiciones etc, pudimos crear un cortometraje estereoscópico de 360 grados sin apenas complicaciones. Os dejo el vídeo del making off de este proyecto de Hikaru y Jorge Esteban Blein en el que participé.

Algo que también tienen en común el teatro y la realidad virtual, es que su proceso de creación es colectivo. Ambos son la suma de muchas voluntades y creatividades puestas en juego. Sin embargo, la obra teatral es comúnmente disfrutada por un público de forma colectiva, y eso es precisamente  lo especial de la experiencia, que se disfruta por muchas personas al mismo tiempo, mientras que la realidad virtual está diseñada, al menos en principio, para ofrecer una experiencia individual o en pequeños grupos de 2 o 3. Esto se hace así para mantener la sensación de inmersión dando a los usuarios la ilusión de que están realmente en ese mundo virtual, aislándolos casi por completo del mundo real.

 

Ambos implican también una suspensión de la incredulidad – por la cual voluntariamente deciden creer en lo que ven y dejan de pensar en los artificios que hacen posible esa ilusión.

Y hablando de esa ilusión de inmersión tan propia de la realidad virtual, podemos decir que en ambos formatos se incluye al espectador en la acción escénica. Es decir, que el espectador o usuario, está dentro de la narrativa, aunque en el teatro sea más como un observador, y en realidad virtual pueda tener un papel más activo. Tenemos de hecho, la expresión de “romper la cuarta pared”, originaría  en el arte del teatro, que representan, precisamente, el cruzar el muro invisible que separa al público de lo que ocurre en escena, es decir, cuando un actor se dirige al público para pedir su participación. En realidad virtual muchas experiencias narrativas utilizan esta técnica para involucrar al espectador en la experiencia y hacerle no solo “visible” sino también “activo”, dándole un papel en el desarrollo de la historia y la acción. Esta opción es sumamente interesante, pero no apta para todas las experiencias, ya que no siempre contamos con un “público” deseoso de participar, si no que prefieren adoptar el rol de observadores.

Otro tema a considerar en relación a esto último, es el del control. En realidad virtual el control sobre la experiencia lo tiene el usuario con su interacción sobre el entorno, sin embargo en el teatro el control sobre la experiencia recae sobre los actores y resto de miembros del cast, mientas que el espectador es más bien un observador.

Si hablamos de los escenarios, en ambos formatos los elementos deben ser coreografiados para funcionar correctamente alrededor del espectador. Ambos actores y decorados deben estar en el campo de visión del espectador, incluso si el espectador está viajando a través de una escena o una serie de escenas. Y este escenario, tanto en realidad virtual, como en teatro, tiene limitaciones. Ambas disciplinas ocupan espacios tridimensionales y sugieren a menudo con alguna ilusión más espacio unos mediante mecanismos tecnológicos y ópticos y otros usando el espacio físico y trampantojos.

Aunque el formato de 360 haya expandido el “frame” cinematográfico, o el escenario teatral, sigue siendo un formato finito y sujeto a una serie de condiciones. Por ejemplo, en realidad virtual, todo aquello que se sitúe lejos del espectador perderá su relieve o volumen.

Por último, hay que mencionar que escenario y presencia se mezclan en el teatro y en la realidad virtual por la inmediatez, el estar aquí y ahora. Es decir, que existen sólo mientras sus usuarios estén inmersos en sus historias. Ambas dependen del aquí y el ahora de su acción en tiempo real creando una relación inmediata entre los actores y la audiencia.

 

CONCLUSIONES & ÚLTIMOS CONSEJOS

Así pues son muchos los puntos en común y enseñanzas que podemos traer del teatro hacia la realidad virtual, desde las artes interpretativas, los diseños de escenarios, el uso de recursos ópticos… y viceversa, la realidad virtual puede aportar una nueva dimensión al teatro convencional, y muchos e interesantes ejemplos de esto están creándose mientras leéis estas palabras, pero eso lo analizaremos en otra ocasión.

Por último recopilo aquí algunos consejos de dramaturgia para que os sirvan de inspiración a la hora de crear experiencias teniendo en cuenta la magia del teatro:

  1. Observad  la realidad y los comportamientos humanos que nos rodean.
  2. Respetad al lector y al espectador y tened en cuenta siempre sus reacciones ante tu creación.
  3. Intentad mostrar lo extraño dentro de lo cotidiano.
  4. Llegad a lo universal a través de lo particular.
  5. Cuidad tanto el contenido como la forma, para la creación de un estilo único.

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