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LA REALIDAD VIRTUAL, LA EMPATÍA Y LA PARADOJA DE PROTEO

LA REALIDAD VIRTUAL, LA EMPATÍA Y LA PARADOJA DE PROTEO

El dios Proteo era conocido en la mitología griega por su capacidad de cambiar de forma, y por ello los investigadores Nick Yee y Jeremy Bailenson de la Universidad de Stanford, en junio de 2007, pensaron que era una alegoría más que adecuada para lo que ellos habían descubierto.

La capacidad de cambiar de forma, la transformación, y por tanto, el sentirnos en la piel de otro.

Denominado como “el efecto Proteo”, esta investigación hablaba sobre la versatilidad de las personas para comportarse de distinta manera en escenarios virtuales en función de sus roles y sus distintos avatares.

¿Actuaría de forma diferente de cómo lo hace normalmente una mujer en el cuerpo de un avatar masculino? ¿Y si en vez de ser un hombre, eres un enano, tienes por tanto una altura inferior, eso determinaría cómo actuarías?

En este estudio se asignó a unos voluntarios diversos avatares que no guardaban ninguna relación con su aspecto en el mundo real, y que además variaba de altura y de aspecto, siendo algunos más altos y más atractivos, otros más bajitos y menos agraciados.

via GIPHY

Los voluntarios se colocaron los cascos de realidad virtual e hicieron a sus avatares entrar en una habitación e interactuar con otro avatar, controlado por un asistente de investigación que no podía ver los rostros virtuales de los avatares (y que por tanto interactuaba con todos de manera uniforme).

Se comprobó que aquellos voluntarios que tenían un avatar más atractivo se acercaban más a otros avatares (reducían la distancia interpersonal) y mostraban un grado de confianza mayor en sí mismos. Por otra parte,  los participantes con un avatar menos atractivo, se mantenían más alejados y eran menos proclives a compartir detalles personales.  También aquellas personas con un avatar más alto, eran más confiadas cuando se enfrentaban a un ejercicio de negociación con la otra persona virtual.

Paremos un momento el experimento, para contemplar uno de los mejores branded content que conozco, y que tiene bastante relación con este tema: The Beauty Inside, de Toshiba.

The Beauty Inside Social Case Study from Pereira O’Dell on Vimeo.

En este cortometraje, Alex despierta cada día siendo físicamente diferente. A veces es un anciano, a veces una mujer atractiva, a veces negro, a veces asiática, o un chaval…nunca la misma persona. Cada vez que se dormía, despertaba siendo él mismo por dentro, y alguien siempre distinto por fuera. Os dejo aquí el vídeo para los que aún no lo hayáis visto, para que disfrutéis viéndolo sin spoilers, pero a partir de aquí show must go on.

(Alerta! Spoiler!) Como era de esperar, se enamora, de una chica, y espera a tener una apariencia que el considera agradable para decirle la verdad. La frase que el (o la) protagonista utiliza es:

“been good-looking opens door, no matter who you are”

Y es que la apariencia, tiene tanto que ver con cómo nos comportamos (más seguros si nos sentimos atractivos) como con la manera en la que los demás se comportan con nosotros.

Es decir que actuamos según nos vemos, pues eso influye en cómo nos sentimos. Pero no solo eso, Nick Yee demostró con sus experimentos que en estas realidades virtuales o en un vídeo juego, las personas forman expectativas basadas en su avatar.

Es decir que cambiamos nuestro comportamiento basándonos en lo que creemos que otros esperan de nosotros al ver nuestro avatar. Es decir, la apariencia de nuestro avatar determinará, de manera inconsciente, algunos rasgos de personalidad y cómo nos vamos a comportar.

Otro experimentos, llevados a cabo por Event Lab  de la Universidad de Barcelona, exploran cómo se adapta nuestro cerebro a los entornos de realidad virtual y han realizado algunos experimentos al respecto.

Por ejemplo, realizaron en realidad virtual el ya conocido experimento de RHI, (Rubber Hand Illusion) y traducido al español como La “Ilusión de la Mano de Goma”  que es un procedimiento que permite inducir a un sujeto sano la sensación de que una mano de goma es su propia mano. Os dejo un vídeo con el procedimiento.

Tras varias repeticiones sincrónicas de estimulación entre la mano real y la de goma, el sujeto llega a sentir que la mano de goma forma parte de su cuerpo, y si la intentan pinchar, o doblar por sorpresa, saltará de su silla sobresaltado. Pero por supuesto, el brazo no habrá sufrido ningún daño real, ya que era el de goma.

Así pues, no parece muy difícil engañar a nuestro cerebro y hacerle creer que tenemos un cuerpo diferente, y que es nuestro, asimilarlo como propio. Y actuamos de forma diferente con ese cuerpo que nos han dado. 

Otro estudio reveló que los usuarios de realidad virtual con piel de color claro a los que se les asignaba avatares de piel oscura mostraban menos prejuicios raciales al completar un cuestionario que quienes recibían avatares de su mismo color de piel. ¿Sería lógico que una persona de piel oscura fuera racista con las personas oscuras? No es lo que los demás esperarían, y como ya hemos visto, a veces se actúa en consecuencia a cómo creemos que deberíamos actuar a ojos de los demás, como los demás esperan.

Estos resultados, concluye el estudio, demuestran que la inmersión en un cuerpo virtual puede conducir a variaciones de comportamiento y posiblemente a cambios cognitivos en relación al aspecto físico del cuerpo virtual. Esto también implica que se puede aprender  a cómo ser otra persona distinta, a ponerte en el lugar del otro.

Al ponernos en la piel de otra persona,  actuamos de forma diferente, de alguna manera empatizamos con esa persona. Tal como explica el profesor Slater, quien lidera el Event Lab:

«la realidad virtual tiene la capacidad de transformar nuestras sensaciones, no sólo acerca de dónde estamos, sino también de quiénes somos»(..)

Todos estos estudios, que se engloban dentro de lo que se conoce como virtual embodiment en resumen, nos dicen que:

  • Somos capaces de creer que un cuerpo que no es el nuestro, y que ni siquiera es verdadero, es legítimamente nuestro, aunque no se parezca a nuestro cuerpo real.

 

  • El cuerpo que adoptemos tendrá consecuencias sobre nuestra personalidad y nuestro comportamiento ante los demás.

 

  • Este comportamiento vendrá delimitado también por cómo creemos que los demás esperaran que actuemos en función de nuestra apariencia.

 

¿Es entonces la realidad virtual, la máquina de empatía definitiva, tal y como proclamaba el productor de realidad virtual Chris Milk?

Tras el análisis de estos estudios, podríamos decir que la realidad virtual posee mecanismos que permiten la identificación de usuario con una representación ajena a él, y por tanto de generación de empatía, entendiendo la empatía como la capacidad de ponernos en la piel de otra persona. Y cuando nos identificamos con alguien, somos más proclives a solidarizarnos  con él o ella.

La utilización de este nuevo medio para despertar las emociones de la gente y tocar nuestra sensibilidad, consiguiendo conectar con nuestro emocionario común, complejo y humano, se basa en su capacidad de transportarnos al mundo que vemos a través de esta tecnología, la sensación de presencia, tan poderosa y única de este medio. Y quizás, como el mismo Chris Milk decía “puede modificar la imagen que la gente tiene del otro”.

Quizás desearíamos poder capturar al Dios Proteo y obligarlo a desvelar el futuro de la realidad virtual, mientras el cambia de forma y se convierte en otros, para evitarlo, o quizás podemos ser un poco empáticos con él y dejarle tranquilo con su maldición profética.

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